Capítulo 0
Manual de supervivencia de Nova (edición especial para lectores)
—¡Por lo menos habrá que avisar a la gente antes de que empiece a leer! —insiste Mamá, agitando la tostada como si fuera una bandera blanca.
—Pues yo no veo por qué —replica Papá, limpiándose la boca con el dorso de la mano—. Si quieren leer, que lean por su cuenta y riesgo.
—Si es para traumatizarlos, igual es mejor que lo sepan antes —dice Avriel sin levantar la vista de la tablet; como no está muy seguro de qué significa «traumatizar», lo repite en voz baja, solo porque le gusta cómo suena.
—Yo aviso si queréis, pero no sé quién se va a morir —dice Kaï con la boca llena, así que no se le entiende nada, menos lo de «morir», que sale disparado entre las migas a todo volumen.
En momentos así me pregunto si las familias normales también empiezan el día con una reunión de crisis. Mi casa es como una botella de gaseosa que alguien ha agitado de más: desde fuera parece que todo está tranquilo, pero por dentro solo está esperando el momento justo para que salte el tapón y acabemos todos pringados de azúcar.
Lo que pasa después está en el libro.






